
Ciclo refrigerante:
El compresor aumenta la temperatura y presión de gas refrigerante. Bombea el refrigerante a través de todo el circuito, venciendo las pérdidas de carga originadas.
El condensador: es un intercambiador de calor en el que el refrigerante se licúa y cede calor al aire exterior, calentándolo.
Elemento expansor: Reduce la presión y temperatura del refrigerante que sale del condensador hasta las condiciones requeridas en el evaporador.
Evaporador: es un intercambiador de calor en el que el refrigerante a baja temperatura se evapora y absorbe calor del medio que le rodea, enfriándolo.
Ventiladores: Desplazan gran caudal de aire a través de los intercambiadores de calor del equipo, para aumentar su eficacia. El ventilador interior suele ser de tipo centrífugo, para reducir el ruido en el local a climatizar.
Válvula inversora o de cuatro vías: Su misión es invertir la circulación de refrigerante por los intercambiadores exterior e interior, según sea el modo de funcionamiento deseado (frío o calor).
Consejos de ahorro energético:
Limpiar el filtro regularmente. Asegurarse de que puertas y ventanas estén bien cerradas. Cerrar persianas, cortinas o toldos para reducir el efecto del sol. No seleccionar temperaturas excesivamente frías en verano. (Regulación en torno a 25º C)